La farsa de Jenaro Villamil

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El 17 de octubre de 2005 a las diez de la noche llegó a nuestras oficinas un documento anónimo. El director de etcétera lo tomó con la cautela que exigen las filtraciones hechas de este modo y encontró, junto con su equipo editorial de aquel entonces, que no era clara la motivación de la fuente –más que aquella que dicta el enojo y las ganas de cierto ajuste de cuentas— y ante todo, verificó que ese legajo de 50 páginas carecía de solidez informativa, no tenía datos o cifras en documentos que le dieran sustento. Decidimos, entonces, no prestarnos a ser arietes, o ser usados en favor o en contra de los actores de una pugna que, además, desconocíamos.

No nos interesaba y ahora tampoco, participar en la política, lo que hacemos es periodismo y en esa actividad somos parciales: pretendemos la transparencia entre el poder público y los medios de comunicación, entre otras causas, pero ello no nos lleva a hacer afirmaciones que no nos constan o que carezcan de sustento, solo por el afán de adquirir notoriedad o algún tipo de protagonismo político, por lo que textos como el que nos fue filtrado no caben aquí ni siquiera con el taquete demagógico de los términos “supuesto” o “aparente”.

La filtración que llegó esa noche a las oficinas de etcétera se refiere a una oferta que TV Promo hizo al entonces gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto, en materia de comunicación; el principal accionista de esa empresa era Alejandro Quintero Íñiguez, entonces también presidente de comercialización de Televisa. En esas hojas, TV Promo ofrecía a un costo millonario varios servicios, entre otros, la venta de espacios en noticieros, cápsulas informativas y programas de análisis de Televisa, así como asesoría en materia de comunicación a los funcionarios del gobierno de aquella entidad. Por un acuerdo de ese tamaño Quintero le propuso a Peña Nieto un pago de 742 millones de pesos.

Vale la pena enfatizar que, en etcétera, tomamos en cuenta esa filtración como un elemento más de una investigación periodística a la que nos avocamos. Esa investigación nuestra fue publicada en diciembre de 2007 con el título “Peña Nieto se afianza con cargo al erario” y ahí demostramos, con datos oficiales, la preferencia del gobierno del Estado de México por anunciarse en Televisa. Mostramos entonces que en los primeros dos años, el gobierno de Enrique Peña Nieto erogó 232 millones 287 mil pesos y que al término de 2007 la cifra sería de 266 millones 603 mil 840 pesos. También expusimos que de ese gasto Televisa recibió el 52.89% porque el mandatario pretendía su promoción nacional.

Puede usted consultarla en:

http://www.etcetera.com.mx/articulo.php?articulo=2308

(No sobra anotar que etcétera es el primer medio de comunicación mexicano que informa de los gastos de publicidad de las entidades federativas y del gobierno federal y que sobre esa base ha señalado el dispendio enorme de las gestiones públicas de todos los partidos así como la necesidad de reglamentar el gasto en comunicación social.)

No es un reportaje, transcribe una filtración

Una semana después de aquel 17 de octubre de 2005, en su edición número 1512, la revista Proceso publicó ese documento anónimo con un engaño. Lo presentó con la firma de Jenaro Villamil como si se tratara de un reportaje, un trabajo de Villamil cuando es, en realidad, la transcripción casi textual, una reseña claro, de las 50 páginas que nosotros habíamos recibido. Y lo advertimos en su momento, hace casi siete años, en la edición correspondiente a noviembre de 2005, usted puede consultarla en:

http://www.etcetera.com.mx/articulo.php?articulo=13200

Dijimos entonces:

El trabajo de Villamil no fue un reportaje, como creyeron varios comentaristas que aludieron a éste durante el mes, sino la trascripción casi textual del documento referido, incluso con algunas consideraciones que hizo el personaje anónimo que lo entregó, pero sin citarlas como tales. Por ejemplo cuando la ‘fuente anónima’ dice que ese convenio ‘insultante’ es por una cantidad que es casi la tercera parte de lo que ‘se requiere para reparar los daños causados por el huracán Stan sólo en Veracruz’, parece como si el reportero fuera quien lo afirmara. Más importante aún, en el texto al que apenas alude Villamil, no hay forma de asegurar que el convenio de publicidad hubiera sido firmado por el gobierno de aquella entidad, como también creyeron algunos comentaristas en la prensa. A pesar de ello, en la edición siguiente, el trato informativo de Procesolo da como si fuera un hecho”.

(Proceso no respondió a ese señalamiento nuestro, nada más el reportero manifestó su enojo cuando dejó con la mano extendida al director de etcéteradurante un evento sobre la reforma de los medios llevado a cabo en la Cámara de Senadores)

Oportunidad electoral

La historia podría resumirse así:

La fuente pidió el anonimato porque, advirtió, su vida corría peligro. Entonces el periodista valiente tomó el documento con adjetivos y todo, estampó ahí su firma y lo hizo pasar como suyo. La fama llegaría después pero el periodismo no.

En efecto, al paso de los años ese supuesto reportaje cobró notoriedad y ahora, en el actual proceso electoral, es fuente de múltiples afirmaciones cuyo sustento, en realidad, es endeble: se trata de los dichos de un personaje que pidió el anonimato, precisamente, para utilizar a los medios de comunicación y sin ofrecer datos que demuestren sus afirmaciones.

No obstante, la intensidad del debate público mexicano le da notoriedad no sólo a ese tipo de filtraciones, tarjetas o legajos sino incluso en algunos sectores de ese debate se considera al dictado de una fuente como modelo de hacer periodismo. En ese contexto puede entenderse que los actores políticos busquen usar el trabajo de los periodistas, aunque para nosotros es menos comprensible que periodistas como Jenaro Villamil se presten a que se desdibuje la propia información y hagan pasar como hechos lo que son juicios, y ni siquiera suyos, y que deben estar sujetos, siempre, a ser demostrados. Si se quiere hacer periodismo, claro

—-

Post cortesía de etcétera.com.mx publicado el 8 de junio de 2012 

http://www.etcetera.com.mx/articulo.php?articulo=13201

Autor: Marco Levario Turcott

Director de etcétera.
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