Posted from: Federal District, MexicoElla era la amante, una vez vino y lo preguntó, sí, ya me lo había preguntado antes y no quise contestarle. Hoy llegó sin preguntas pero con una sola afirmación que buscaba ser reafirmada. Yo la reafirmé como no había podido hacerlo antes, pero lo hice. Sus ojos se llenaron de lágrimas y mi corazón se estrujó, pero tenía que cortar con sus esperanzas. Se lo dije, lo reafirmé: Él, murió.
Se fue triste y con los ojos vidriosos, pero por una parte creo que se terminó la angustia que sentía, la incertidumbre de no saber qué había pasado. Y yo, también me sentí liberado.




